Cómo escribir un formulario que sí se rellena: 3 reglas
Tienes visitas en tu web. Llegan, leen, se interesan. Y al llegar al formulario de contacto, se van. El formulario más caro de tu web no es el que más campos tiene. Es el que nadie completa. Tres reglas sencillas cambian esa tasa de abandono más de lo que parece.
1. Pide solo lo que necesitas para el primer contacto
Cada campo que añades cuesta rellenos. Nombre, una forma de contacto y, como mucho, una línea de "en qué te ayudamos". El resto (empresa, presupuesto, plazos) lo preguntas después, en la conversación. Un formulario no es una ficha de cliente. Es el principio de una relación.
2. Deja claro qué pasa cuando lo envían
La gente duda antes de enviar porque no sabe qué va a recibir a cambio. Un spam infinito, una llamada agresiva, nada. Di qué ocurre: "Te respondemos en menos de 24 horas, sin compromiso". Esa frase, encima o debajo del botón, sube los envíos porque elimina el miedo a lo desconocido.
3. Un solo objetivo por formulario
Un formulario que intenta servir para todo (presupuesto, soporte, newsletter, empleo) no sirve bien para nada. Cada formulario debe tener un único objetivo claro y un botón que lo diga sin rodeos. "Pedir presupuesto" convierte más que "Enviar". El verbo importa.
Lo pequeño que mueve la aguja
No hace falta rehacer la web para mejorar la captación. A veces basta con quitar tres campos, añadir una frase de tranquilidad y cambiar el texto del botón. Son cambios de minutos que se notan en contactos reales cada mes.
¿Cuánta gente llega a tu formulario y no lo envía?
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