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La cámara que Kodak escondió: por qué el miedo a canibalizarte te vuelve obsoleto

04 Julio 2026
Miguel Urquizo
Cámara Kodak vintage y cámara digital moderna ante una carretera bifurcada

En 1975, un ingeniero de Kodak llamado Steve Sasson construyó la primera cámara digital de la historia. Pesaba casi cuatro kilos y guardaba las fotos en una cinta de casete. Era tosca, sí. Pero funcionaba. Cuando la enseñó a la dirección, la respuesta fue esta: "Está bien, pero no se lo enseñes a nadie. Mataría el negocio del carrete".

El negocio que había que proteger

Y tenían razón en una cosa: la fotografía digital acabaría con el carrete, que era justo lo que hacía rica a Kodak. El problema es la conclusión que sacaron. En lugar de liderar la revolución que ellos mismos habían inventado, decidieron esconderla para proteger lo que ya tenían.

El final que todos conocemos

En 2012, veintiséis años después de aquella cámara guardada en un cajón, Kodak se declaró en bancarrota. No la mató la tecnología digital. La mató el miedo a su propia tecnología digital. Otros hicieron lo que ellos no se atrevieron, y el mercado que Kodak inventó lo repartieron empresas que ni existían cuando Sasson montó su prototipo.

La lección incómoda

El miedo a canibalizar tu modelo actual es exactamente lo que te hace obsoleto. Si tú no te reinventas, alguien lo hará por ti, y no te pedirá permiso. Vale para las cámaras y vale para tu web, tu forma de captar clientes o tus procesos. La pregunta no es si el cambio va a llegar. Es si vas a liderarlo tú o a leerlo en la esquela de tu negocio.

En Evoluzziona ayudamos a negocios a dar ese salto antes de que el mercado los obligue. Hablar con nosotros no cuesta nada. No hacerlo, a Kodak le costó todo.