El Reglamento de IA europeo, traducido a lo que tu pyme tiene que hacer
El AI Act suena a Bruselas, siglas y abogados. Pero detrás del nombre hay algo bastante manejable si te lo traducen bien. El Reglamento europeo de inteligencia artificial clasifica los usos por riesgo y te pide cosas distintas según dónde caiga lo que haces. Esto es el mapa, sin lenguaje de Bruselas.
El mapa del Reglamento
La idea central es sencilla: no todos los usos de IA son iguales, así que la norma no pide lo mismo a todos. Cuanto mayor es el impacto sobre las personas, mayores son las obligaciones. La mayoría de pymes se mueve en la zona baja y media de ese mapa.
Alto riesgo vs riesgo limitado
Los usos de alto riesgo son los que afectan a decisiones importantes sobre personas: cribar CV, hacer scoring, biometría. Ahí están las obligaciones fuertes de documentación y control. El riesgo limitado, donde vive el chatbot o el contenido generado con IA, se resuelve sobre todo con transparencia: avisar.
Transparencia, en la práctica
Para la mayoría, cumplir es esto: saber qué IA usas, avisar cuando corresponde y tenerlo por escrito. No es un proyecto de meses, es orden.
Sanciones y quién vigila
Sí, hay sanciones, pensadas sobre todo para incumplimientos graves y para grandes actores. Para una pyme con cabeza, el foco no es el miedo. En España la autoridad de referencia es la AESIA, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial.
Tu checklist rápido
- Haz una lista de dónde usas IA en tu negocio.
- Marca cuál cae en alto riesgo y cuál en riesgo limitado.
- Añade los avisos de transparencia donde toque.
- Déjalo documentado, aunque sea en una página.
Esta semana desgranamos cada pieza en el blog. Si prefieres ir directo, te hacemos el mapa de tu caso concreto y te decimos qué hacer primero.