Plantilla barata o desarrollo profesional: el coste real a tres años
Una plantilla de 200 euros parece un chollo hasta que sumas tres años. Esto no es un alegato contra las plantillas: hay proyectos donde son exactamente la decisión correcta. El problema es comparar el precio de salida de una opción con el precio total de la otra, que es lo que hace casi todo el mundo cuando pide presupuesto para su web.
Qué incluye de verdad una plantilla
Incluye un diseño hecho para un negocio que no es el tuyo, con fotos de otro sector y textos de relleno. Incluye la promesa de que se instala en una tarde, que es cierta si nadie mira el resultado con demasiado detalle.
Lo que no incluye es la parte que hace que una web venda: la estructura pensada para tu servicio, los textos que responden a lo que pregunta tu cliente antes de comprar, la velocidad, y la manera en que Google entiende de qué va cada página. Eso no viene en el paquete.
Los costes que aparecen después
Aquí es donde se rompe la cuenta. Primero, los plugins de pago que la plantilla da por supuestos y que se renuevan cada año. Segundo, el mantenimiento, que nadie presupuestó porque el vendedor no lo mencionó. Tercero, las horas de arreglar lo que se rompe en cada actualización, y en una web con quince extensiones se rompe algo con frecuencia.
Y cuarto, el gordo: rehacerla entera cuando el negocio cambia. Una plantilla aguanta mal el cambio, porque tocar algo estructural implica pelearse con decisiones que tomó otra persona pensando en otro caso.
La cuenta a tres años
Pon en una columna los 200 euros de la plantilla, más los plugins, más las horas de arreglos, más el hosting sin optimizar, más la rehechura del año tres. En la otra columna pon lo que cuesta una web profesional bien montada, que en nuestra referencia ronda los 40 euros al mes todo incluido: desarrollo, alojamiento, mantenimiento, copias, actualizaciones y soporte.
A tres años, la segunda columna suele salir más barata que la primera. Y no es el argumento más importante, porque el coste que nadie apunta es el de los meses en los que tu web no traía a nadie.
Cuándo una plantilla sí es la decisión correcta
Cuando necesitas una presencia mínima para validar una idea antes de invertir. Cuando el negocio no depende de la web para conseguir clientes y solo hace falta que exista. Cuando el presupuesto real de este año es cero y prefieres esperar a tener con qué hacerlo bien.
En esos casos, adelante, pero con los ojos abiertos: sabiendo que es provisional y que el día que el negocio dependa de la web habrá que rehacerla.
Qué te llevas de esto
La pregunta no es cuánto cuesta tu web. Es cuánto cuesta tenerla, mantenerla y que funcione durante los próximos tres años. Haz esa cuenta con lo que ya tienes hoy antes de pedir el siguiente presupuesto.
En Evoluzziona trabajamos con empresas de Donostia y de toda Gipuzkoa con esa cifra sobre la mesa desde el principio, sin sorpresas a los seis meses. Si quieres que te hagamos la cuenta de tu caso, te la damos sin compromiso.













