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Cómo contar que usas IA sin perder credibilidad

02 Octubre 2026
Miguel Urquizo
Placa de latón pulido junto a la puerta de un despacho con luz cálida rasante

Hay una idea rara dando vueltas: que si un cliente sabe que usas inteligencia artificial va a valorar menos tu trabajo. La experiencia dice lo contrario. Lo que resta credibilidad no es usarla, es que se note y no lo hayas dicho. Y desde el 2 de agosto de 2026 ya no es solo una cuestión de estilo, porque avisar es obligatorio en varios casos muy concretos. Aquí va qué decir, dónde decirlo y con qué palabras.

Qué obliga la ley y qué no

Desde el 2 de agosto de 2026 son exigibles las obligaciones de transparencia del artículo 50 del Reglamento europeo de inteligencia artificial, junto con el marco de gobernanza y el régimen de sanciones. En una pyme normal eso se traduce en tres situaciones.

Una, el chatbot. Si en tu web hay un asistente que conversa, la persona tiene que saber que está hablando con una máquina. No hace falta un texto legal, basta una línea visible al abrir la conversación.

Dos, el contenido generado o manipulado con IA. Imágenes, vídeo, audio y textos publicados que sean sintéticos hay que identificarlos. Esto incluye las fotos de cabecera que muchas webs han cambiado este año sin decir nada.

Tres, el reconocimiento de emociones o la categorización biométrica. Poco frecuente en una pyme, pero si usas algo así, las personas expuestas tienen que estar informadas.

Y ahora lo que no te toca todavía, que sirve para no gastar de más: las obligaciones de alto riesgo del Anexo III, que son las de cribar currículums, hacer scoring de personas o usos biométricos sensibles, llegan el 2 de diciembre de 2027. Las de productos regulados del Anexo I, en agosto de 2028. Los espacios controlados de pruebas por Estado, en agosto de 2027. En España el supervisor es la AESIA.

Dónde ponerlo para que no chirríe

Cuatro sitios y ya está cubierto lo razonable. En el chatbot, una línea de apertura. Al pie de las imágenes generadas, un pequeño crédito. En una página propia, corta, donde expliques cómo usas la IA en tu trabajo. Y en las propuestas comerciales, una frase en el apartado de metodología. Cuatro sitios, ninguno intrusivo, y desaparece el riesgo de que un cliente lo descubra por su cuenta.

Con qué palabras

La fórmula que mejor funciona tiene tres partes: qué hace la máquina, qué hace la persona y quién responde del resultado. Por ejemplo: "usamos herramientas de IA para preparar borradores y analizar datos, todo lo que se entrega lo revisa y lo firma nuestro equipo, y respondemos de ello igual que siempre". Es honesto, es corto y responde justo a lo que preocupa al cliente, que no es la tecnología sino quién se hace cargo si algo sale mal.

Evita dos extremos. El primero, la nota microscópica en el pie de página que parece escondida. El segundo, presumir tanto de IA que parezca que el trabajo lo hace sola: eso sí resta valor, y además suele ser mentira.

Qué te llevas de esto

Te dejamos las cuatro frases tipo en una hoja para copiar y pegar: el aviso del chatbot, el crédito de imagen, el párrafo de la página propia y la línea para propuestas. Con eso cubres el Art. 50 en una tarde.

Si quieres el paso previo, ordenar qué IA usas y quién responde de cada uso, lo contamos en la pieza sobre gobernanza mínima de IA. Y si prefieres que lo montemos contigo, en Evoluzziona lo hacemos como parte de los proyectos de automatización e inteligencia artificial para pymes de Gipuzkoa.