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Cómo medimos si una pyme de Gipuzkoa aparece en las respuestas de IA

26 Septiembre 2026
Miguel Urquizo
Dos personas de espaldas frente a una pizarra con anotaciones a rotulador y luz de ventana

La primera vez que miramos si nuestros clientes salían en las respuestas de IA, la foto no era bonita. De ocho empresas, aparecía una, y por un artículo de un periódico local de hace tres años. El resto no existía en ese canal. Por eso montamos una forma fija de medirlo, y esto es exactamente lo que hacemos.

Primero, decidir qué es aparecer

Antes de medir hubo que ponerse de acuerdo en qué cuenta. Nos quedamos con tres niveles: la marca se nombra en la respuesta, la web se cita como fuente, o no pasa ninguna de las dos. Parece una tontería y no lo es: una empresa puede ser citada como fuente sin que se diga su nombre, y eso vale mucho menos de lo que parece en una captura de pantalla.

Segundo, la lista de preguntas

Entre veinte y treinta preguntas por cliente, escritas como las escribiría una persona, no como se escribe una palabra clave. Salen de tres sitios: lo que pregunta la gente en la primera llamada comercial, las búsquedas reales que ya trae la consola de búsqueda, y las variantes locales. La misma pregunta con localidad y sin ella da resultados muy distintos, así que van las dos.

La lista se congela. Si cada mes cambiamos las preguntas, la comparación no vale nada.

Tercero, lanzarlas y anotar

Las lanzamos en varios asistentes, siempre sin sesión iniciada y sin historial, porque un asistente que ya te conoce te va a nombrar a ti y te va a mentir con muy buena intención. De cada respuesta anotamos cuatro campos: si sale la marca, en qué parte de la respuesta sale, qué otras empresas salen y qué fuentes cita. Ese último campo es el que más nos ha enseñado: casi siempre son directorios sectoriales, prensa local y páginas de servicio bien escritas. Rara vez es un blog corporativo genérico.

Cuarto, repetirlo

Una vez al mes, mismo día, misma lista. Sin repetición no hay medición, hay anécdota. Y estas respuestas varían bastante entre ejecuciones, así que un solo lanzamiento no demuestra nada en ninguna de las dos direcciones.

Qué encontramos la primera vez

Tres cosas, y ninguna nos gustó. La primera, que en las preguntas generales del sector salían siempre las mismas dos o tres empresas grandes, y no por buenas, sino por ser las más mencionadas en fuentes de terceros. La segunda, que en las preguntas con localidad ganaban los directorios y las asociaciones sectoriales, no las empresas. Y la tercera, la que más escoció: en varios casos la respuesta daba datos desactualizados de nuestros propios clientes, sacados de fichas viejas que nadie había limpiado.

Ese tercer punto se arregló en dos semanas y fue el que dio resultados más rápidos. Limpiar datos viejos es barato y lo nota todo el mundo.

Para qué sirve medirlo

Para saber dónde meter el esfuerzo. Si el problema es que tus datos están mal, no necesitas veinte artículos. Si el problema es que nadie te menciona fuera de tu web, el trabajo es de presencia en terceros. Y si el problema es que tu contenido no afirma nada citable, el trabajo es de contenido. Son tres caminos distintos y cuestan dinero distinto.

Es parte de lo que hacemos cuando trabajamos SEO en Gipuzkoa, y va en el mismo informe que las posiciones. Medirlo cuesta una mañana al mes. No medirlo cuesta enterarte por un cliente de que la IA le dio tu teléfono antiguo.