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Publicar contenido hecho con IA sin problemas: qué obliga la ley y qué penaliza Google

23 Septiembre 2026
Miguel Urquizo
Sello de caucho y tampón de tinta sobre folios de papel crema con luz cálida lateral

Publicar con ayuda de IA no te hunde el posicionamiento. Publicar sin criterio, sí. Y sobre el etiquetado hay tanta confusión que conviene separar tres cosas que no son lo mismo: lo que obliga la ley, lo que penaliza el buscador y lo que deberías hacer aunque no te obligara nadie.

Lo que obliga la ley, y desde cuándo

Desde el 2 de agosto de 2026 están en vigor las obligaciones de transparencia del artículo 50 del Reglamento europeo de IA, junto con el régimen sancionador. Eso es cierto. Lo que casi nadie cuenta bien es que ese artículo cubre supuestos distintos y a una pyme no le aplican todos igual.

Chatbot o asistente que habla con personas. Si tienes un chat en la web atendido por IA, hay que avisar de que quien responde es una IA, salvo que resulte evidente. Este es el supuesto que sí afecta a casi cualquier empresa con web.

Imagen, audio o vídeo sintéticos. Si publicas material generado o manipulado que aparenta ser real, hay que declararlo. Aplica a quien lo publica, no solo a quien fabrica la herramienta.

Texto publicado para informar al público sobre asuntos de interés público. Aquí hay que declarar que se ha generado con IA, y hay una excepción importante: la obligación decae si el contenido ha pasado por revisión humana y alguien asume la responsabilidad editorial. Un artículo comercial en el blog de una pyme normalmente no cae en ese supuesto, y aun cayendo, la revisión humana lo resuelve.

Conclusión honesta: no, no es obligatorio poner un aviso de IA en cada artículo de tu blog. Sí es obligatorio avisar en el chatbot y declarar el material sintético que imita la realidad. Quien te diga que hay que etiquetarlo todo está repitiendo un titular, no la norma.

Lo que penaliza Google, que es otra cosa

El buscador lleva tiempo diciendo lo mismo y conviene tomárselo al pie de la letra: no penaliza el contenido por estar hecho con IA. Penaliza el contenido producido en masa para manipular resultados, sin aportar nada que no estuviera ya en otras diez páginas. La diferencia no está en la herramienta, está en si el resultado sirve a alguien.

Traducido a la práctica: cuarenta artículos genéricos publicados en un mes son un problema, escribas como escribas. Ocho artículos que responden preguntas reales de tus clientes no lo son, aunque el primer borrador lo haya redactado una máquina.

Dónde entra el criterio humano

La IA acelera la parte mecánica: estructurar, redactar un borrador, resumir, corregir. Lo que no puede poner es lo único que hace competitivo un texto de empresa, que es la experiencia. El dato de tu sector que solo sabes tú. El error caro que viste el año pasado. El plazo real, no el del folleto. Un artículo sin nada de eso es correcto y perfectamente inútil.

Por eso el criterio no es un adorno ético, es la parte que decide si el contenido rinde. Y de paso resuelve el supuesto legal, porque revisión humana es exactamente lo que la excepción del artículo 50 pide.

Qué te recomendamos hacer

Uno, pon el aviso en el chatbot si tienes uno. Dos, declara imágenes o vídeos sintéticos cuando los publiques. Tres, deja por escrito quién revisa y aprueba lo que se publica, aunque sea una línea en un documento interno. Cuatro, olvídate de las banderitas decorativas en cada post y dedica ese esfuerzo a que el contenido diga algo.

Nosotros lo aplicamos en nuestro propio blog y en el de nuestros clientes, dentro del trabajo de contenido y posicionamiento. Cumplir aquí cuesta poco. Publicar sin criterio, en cambio, sale caro en el único sitio donde se nota, que es el resultado.